Trabalho escravo: Vamos abolir de vez essa vergonha.

Abaixo-assinado pela aprovação da PEC do Trabalho Escravo sem alterações na definição de escravidão
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25/10/2013 - Infojus Noticias

Ameaças contra a PEC do Trabalho Escravo no Brasil são tema de reportagem argentina

Os desafios do combate ao trabalho escravo no Brasil foram tema de reportagem publicada em 13 de outubro na agência de notícias argentina "Infojus Noticias", especializada em questões jurídicas. A matéria explica que atualmente o trabalho escravo apresenta formas, usos e vítimas muito diferentes aos da escravidão colonial, mas continua sendo tema de preocupação. Relata também que empresas ligadas ao agronegócio são as mais denunciadas pelo crime e questiona por que a PEC do trabalho escravo ainda não foi aprovada.

Como exemplo da impunidade em relação ao tema, o texto cita o caso do empresário sojicultor Eraí Maggi Scheffer, em cuja fazenda foram libertados 41 trabalhadores de condições análogas à escravidão em 2003, mas que foi inocentado na Justiça recentemente. A publicação destaca que o problema não é marginal. Pelo contrário: o trabalho escravo é encontrado no agronegócio e em setores da economia urbanos, como as indústrias têxtil e de construção civil.

A "Infojus" informa também que a definição de trabalho escravo contemporâneo no Brasil é mais abrangente que a presente nas normas da Organização Internacional do Trabalho (OIT) por incluir aspectos como jornada exaustiva e condições degradantes de trabalho. Sobre as dificuldades para se aprovar a PEC do Trabalho Escravo, a agência diz que o problema é que no Brasil a Bancada Ruralista “faz uma campanha de desprestigio contra essa para confundir e procura aprovar projetos que reduzem a definição do trabalho escravo” (leia mais a respeito da ofensiva pela descaracterização do conceito de escravidão).

A reportagem, reproduzida na íntegra em espanhol abaixo, apresenta também avaliações de ativistas e especialistas que defendem a importância da definição do conceito atual do brasileiro - prevista no artigo 149 do Código Penal Brasileiro.   



Brasil: la patria sojera presiona contra la ley sobre trabajo esclavo

Por: Martín Cortés

Hay esclavitud en el ámbito rural, en haciendas productoras de ganado, algodón, frutas, madera, azúcar, café o soja.

Hay esclavitud en el ámbito rural, en haciendas productoras de ganado, algodón, frutas, madera, azúcar, café o soja.

Desde hace dos semanas, la patria sojera brasileña tiene motivos para respirar tranquila: su principal exponente, Eraí Maggi Scheffer, fue absuelto junto a otras cuatro personas de utilizar mano de obra en condiciones de esclavitud. La denuncia la había realizado en 2008 el Ministerio Público Fiscal a partir de una inspección del Ministerio de Trabajo en la hacienda “Vale do Rio Verde”. Allí, a 500 kilómetros de la capital del estado de Mato Grosso, en plena frontera agrícola, descubrieron a 41 trabajadores en condiciones análogas a la esclavitud.
La decisión del juez federal Jeferson Schneider indignó pero no sorprendió: los Maggi son la mayor familia sojera del país vecino: llegaron en los años ’70 al cerrado brasileño y comenzaron a desforestar la floresta amazónica para plantar soja hasta conformar el imperio del agronegocio que son hoy. Eraí disputará el año que viene la gobernación de Mato Grosso, puesto que ocupó su primo Blairo hasta que lo dejó para ser senador. Es, desde febrero, presidente de la Comisión de Medio Ambiente, Control y Fiscalización de la Cámara alta.

Esclavos 2.0
La esclavitud en Brasil fue abolida en 1888. Sin embargo, hoy presenta nuevas y diferentes formas, usos y víctimas. Hay esclavitud en el ámbito rural, en haciendas productoras de ganado, algodón, frutas, madera, azúcar, café o soja. Los estados ubicados sobre la frontera agrícola-amazónica (como Mato Grosso, la tierra de los Maggi) son los que más utilizan el sistema. Pero también hay en las ciudades. En San Pablo, la mayor ciudad de Sudamérica, hay muchos inmigrantes de Bolivia, Paraguay y Perú en talleres ilegales de costura para grandes marcas, al igual que en Argentina.

También se encuentra trabajo esclavo en la construcción civil: recientemente se descubrieron obreros bajo este régimen en la expansión del aeropuerto paulista de Guarulhos para el mundial 2014. También existen, como acá, los prostíbulos que explotan a mujeres reducidas a esclavas. Las víctimas de estas actividades provienen, además de la inmigración, de los estados del Norte y Noreste, la parte más pobre de Brasil.

Si bien no hay un número certero sobre la cantidad de trabajadores esclavos que hay actualmente en Brasil, la ONG Reporter Brasil cuenta 43.545 víctimas de ese crimen rescatadas entre 1995 y 2012. Hay una serie de mitos instalados que hacen difícil la completa desactivación de esta práctica y hasta la legitiman: uno de ellos es el que dice que el trabajo esclavo es parte de las culturas regionales, por lo cual atentar contra él sería atentar contra la tradición. También existe la idea de que el trabajo esclavo es utilizado en haciendas atrasadas y perdidas en medio de Brasil. Como ya se dijo: es falso.

Como los Maggi, los empresarios usuarios de trabajo esclavo suelen estar vinculados al agronegocio y a la producción de exportación, desarrollando alta tecnología. La lógica que guía estos avances es la misma que lleva a la reducción a la esclavitud de miles de personas: el afán de ganancias lo más grandes posibles. ¿Influye el hecho de que Brasil basó su economía en la producción esclavista hasta 1888, año de su abolición? El periodista de Reporter Brasil y doctor en ciencia política Leonardo Sakamoto dijo a Infojus Noticias que “el capitalismo es adaptable: encuentra realidades externas, las absorbe y resignifica para que le sirvan. En Brasil, el capitalismo reinventó el trabajo esclavo. Por eso no es una herencia no resuelta de los tiempos del Imperio, sino que se volvió un instrumento de acumulación de capital: es usado como instrumento de competencia económica, para abaratar costos”.

Enmienda constitucional y bancada ruralista
Las repúblicas guían sus acciones a través de sus representantes en el Congreso. En el de Brasil hay un debate caliente sobre el trabajo esclavo. En 1999 apareció la Propuesta de Enmienda Constitucional 57 de Trabajo Esclavo, que pasó por el Senado, por Diputados y volvió a la Cámara Alta, donde espera su aprobación. La PEC sirve para confiscar propiedades que usen trabajo esclavo y ponerlas al servicio de una reforma agraria – el Movimiento Sin Tierra, creado en 1985 a la salida de la dictadura, es uno de los movimientos rurales más importantes del mundo.

¿Por qué no se aprueba la PEC? En el Congreso brasileño tiene mucho peso la llamada “bancada ruralista”: son diputados y senadores que, sea por lazos familiares, políticos o por ellos mismos dedicarse a la producción, defienden los intereses de los productores. Kátia Abreu, senadora por el estado norteño de Tocantins, dijo públicamente que considera una amenaza la enmienda constitucional. Según Sakamoto, “esto es una idiotez. El buen productor rural quiere atrapar a quien usa trabajo esclavo, ya que se ve perjudicado por la mala imagen que se hace del país. Además, los intermediarios que comercializan mezclan los productos que vienen del trabajo esclavo con los que no, viéndose estos últimos perjudicados cuando algún país se niega a adquirir esas mercancías”.

Eso no es todo: la bancada ruralista propone proyectos de ley que buscan destruir el concepto de trabajo esclavo. Sakamoto nos explicó que “Brasil usa la definición de la Organización Internacional del Trabajo como piso, no como techo. Los cuatro elementos que conforman el trabajo esclavo son el trabajo forzado, la servidumbre por deuda, las condiciones degradantes de trabajo (que no hacen referencia a un trabajo penoso sino a que el trabajador es visto como un elemento descartable y, a menudo, corre riesgo) y una jornada extenuante (que no es sólo larga, sino que es tan cansadora y sostenida que el trabajador no puede recomponerse físicamente ni tener vida social).

De estos elementos, los dos primeros hacen referencia a la libertad y los segundos a la dignidad. Los ruralistas se apegan sólo a la parte de la libertad, como si esperaran encontrar una esclavitud como la del siglo XIX. La verdad es que pueden crearse métodos para que el trabajador pueda irse y ser técnicamente libre, pero es parte de un mecanismo de explotación profundo que continúa. Por eso consideramos que hay que ir más allá, y que la dignidad engloba a la libertad”. Como la lucha contra el trabajo esclavo funciona, la bancada ruralista hace una campaña de desprestigio contra ésta para confundir y busca aprobar proyectos que reducen la definición de trabajo esclavo.

La lista “sucia”
El trabajo esclavo está penado por el artículo 149 del Código Penal brasileño y establece de 2 a 8 años de prisión. El gobierno lo identificó como un problema endémico en 1995 y desde entonces tiene una estructura institucional para combatirlo. Esto se realiza de tres formas: en primer lugar, el Ministerio de Trabajo y Empleo recibe denuncias y envía equipos de fiscalización e inspección.

Por otro lado, el Ministerio Público de Trabajo comanda acciones civiles contra personas que usan mano de obra esclava. Estas acciones suelen acabar en condenas millonarias. Como tercer recurso, el Ministerio Público Fiscal actúa en el plano penal, pidiendo condena para quienes usan trabajo esclavo. Claro que es mucho más fácil condenar a los empresarios por incumplir con los derechos laborales de sus trabajadores que por acciones criminales.
A todo esto se suma una base de datos creada en 2003 por el Ministerio de Trabajo, llamada “Lista de empleadores descubiertos con mano de obra esclava”, aunque es conocida comúnmente como “Lista sucia”. En esa nómina, de actualización semestral, se ingresa después de la inspección, de la defensa en el ámbito administrativo y de la confirmación del procesamiento. Una vez dentro el empleador queda un mínimo de dos años, si no vuelve a descubrirse trabajo esclavo en sus propiedades. Y en ese lapso los bancos públicos nacionales y algunos privados dejan de otorgar créditos a empresas, así como los intermediarios de comercialización dejan de adquirir sus productos.

¿Y la justicia?
La absolución de Maggi no fue un hecho aislado. A comienzos de octubre, y a través de una cautelar presentada por la empresa maderera Pinuscam, la justicia prohibió a Repórter Brasil publicar información sobre la fiscalización en esas haciendas, donde habían encontrado trabajo esclavo. Días después, la cautelar fue revocada por la condena de todos los medios.

Según Sakamoto, “el sistema judicial es un reflejo del país, o al menos de un sector. Digamos que quien llega a juez no es precisamente pobre. Hay personas que consideran que hay que hacer cumplir la ley y que el trabajo esclavo es un crimen. Hay un sistema montado para eso, además. También hay gente que no cree que exista trabajo esclavo, piensan que es una exageración. Además, esta lucha es una política de estado, no de gobierno, llevada adelante por todos los partidos, desde Cardoso, pasando por Lula hasta Dilma. En la justicia hay una formación precaria sobre el tema, por lo que surgen instituciones judiciales exquisitas”.


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